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miércoles, 29 de junio de 2011

Antes de que ocurra.

El otro día (bueno, hace ya unos meses) se me ocurrió una idea.
Por supuesto, no pienso que sólo se me haya ocurrido a mi, seguramente mucha otra gente ya la tenía en la cabeza incluso antes de que yo naciera.


La cuestión es.... ¿No estaría genial poder olvidar los recuerdos, antes incluso de poder llegar a recordarlos? Es decir: Poder olvidar algo incluso antes de que ocurra.
Tú sabes que ocurrirá algo malo, y obviamente no te gustaría quedarte con es recuerdo en la memoria, así que decides olvidarlo antes de que ocurra. Creo que me explico.


Es como en esas conversaciones absurdas de MSN del tipo: "¿te digo una cosa?" "Vale, dime" "Blablablabla" "¿Qué?" "Nada, olvídalo". ¡Exácto! A eso me refiero. ¿Cómo lo va a olvidar si ni siquiera sabe de qué se trata? Pues esa es la idea. Tal vez ese recuerdo hubiera podido nublar tu mente, o traerte malos recuerdos, malas experiencias. Tal vez olvidar a alguien que jamás debiste haber conocido antes de conocerle. No es el hecho de evitar la situación para que no exista la experiencia, sino que la experiencia se lleve a cabo, pero ya con el recuerdo olvidado de antes de que ocurra.
Tú experimentas esa experiencia, pero como si no la experimentaras. Es decir: Está en tu vida, pero no en tu memoria. Olvidar el recuerdo antes de poder recordarlo. Bonito, ¿No? Tal vez filosófico-poético.


Os juro por mi vida que me encantaría ofreceros un texto más largo, pero la idea es esa. No podría explayarme más aunque quisiera.

De todos modos estoy preparando un texto que creo que será muy interesante. Está tardando tanto porque es un tema algo dificil y necesito meter historias dentro de la historia principal y bueno... Creo que haré como con "Torturas Nazis" (que por cierto, el 6º capítulo ya está en marcha) y haré partes para que no de tanta pereza leerlo.

¡Mil gracias por leerme, a todos y cada uno de vosotros!

lunes, 27 de junio de 2011

Recuerdo Borroso

Algo casi muerto se zambullía en un universo limitado de burbujas. El ocaso hacía frente a la Tierra, y un padre esperaba sentado en un banco pgado a una pared. Gafas de sol en la mirada, y un niño infeliz, inocente, sin maldad pero con odio se preguntaba por qué.
Se evaporaban los sueño a la par que el agua. Todavía no era consciente de lo que se le venía encima. No sabía que aquel experimento que el mundo hacía con él se convertiría en la cruda realidad en unos cuantos años, pero ahora se da cuenta.

Eran grupos de gente. Si huberan sido conscientes de lo que tenían delante, jamás hubieran podido actuar con tan poco escrúpulo, solo dolor se dibujaba en su sonrisa forzada que su padre observaba con aburrimiento perpetuo.

¡Aquí estoy, aquí estoy! Claro, ahí estabas. ¿Quién se había molestado en observar si realmente estabas ahí? Tuvo que gritarlo para que alguien se percatara, para que alguien lo oyera. No hay nada que hacer, no  hay nada que hacer.


Abandónate. Tú mismo. Vive o muere, pero decide ya.
No se puede vivir con miedo.

viernes, 24 de junio de 2011

Psicología Invertida

Es como decir. Y ahora.. ¿Qué? ¿No?
No sé, una especie de vacío interior, como si faltara algo importante. Miro el móvil... Correcto las 16:51 horas. Llamadas recibidas: 0, Mensajes recibidos: 0. Bueno, no importa.

Lo pienso, pero no consigo acertar qué estoy pensando realmente, es como una especia de psicología de forma invertida. Ojo, no psicología inversa, sino psicología invertida. Y no me refiero a la fuerza bruta, o a la estupidez, eso sería la ausencia de psicología. No.
Me refiero a psicología invertida. Una especie de "sé que hay algo por hacer, pero no lo hago, y punto". No es que sea importante, pero falta algo, y ese algo es determinante para otro algo, que tampoco sé lo que es, pero estoy seguro de que si lo descubro, podría ponerle solución.

Reviso todos mis pensamientos, pero nada, no está. No encuentro nada en este desorden que tengo por cabeza. ¿Quién me mandaría a mi? Lo que sea, ¿qué más da?
No sé, tampoco pretendía escribir nada con coherencia. Al fin y al cabo llevo unos días con una idea para un relato rondándome la cabeza, pero no me decido a escribirla. Paso mucho tiempo delante del ordenador pensando, reflexionando, escuchando las voces diabólicas de los niños que juegan abajo de mi casa, pero no sale. Tal vez es porque la idea es demasiado extensa y me da demasiada pereza comenzar a a escribirla.
No es culpa mía (creo). Supongo que cuando un escritor se bloquea no hay nada que hacer. Sólo esperar. Y desde luego lo que no hay que hacer nunca es escribir por la fuerza, obligarse a si mismo a escribir. Eso sería como autoesclavizarse. ¿No? No lo veo justo. Escribir es un arte, y se supone que tiene que salir, no se tiene que convertir en una tarea, sino en un hobby.

Tal vez esto lo suba al blog. Sí, creo que voy a subirlo al blog. No por que quiera actualizar ya porque el número de visitas ha bajado considerablemente desde hace unos días, sino porque no tengo otra cosa mejor que hacer. Que en teoría ese iba a ser el tema de este texto, o al menos lo era cuando me he puesto a escribir.
Soy muy raro (menuda novedad), pero a veces pisno: ¿Es normal tanta peculiaridad? Creo que poseo una especie de TOC, pero invertido, como lo de la psicología, pero en TOC. Si no hago determinadas cosas al cabo del día, no me quedo tranquilo. Vale, sé que no es un TOC, porque no es un impulso irrefrenable, pero no descanso a gusto. Necesito tocar la gutiarra un buen rato, entrenarme otro rato, y escribir. Si no hago las tres cosas en un mismo día pienso: ¿Por qué? Se supone que esas tres cosas son mi vida. También me gustría incluír a las personas en mi vida, pero es que ya me están empezando a dar demasiado asco.
Y hablo del asco sobre las personas. Hace un tiempo, escribí una serie de relatos llamados "Misantropía (1, 2, y 3, más un par de anexos)" y la verdad es que ahora siento que me he quedado corto, porque podría haberme cebado mucho más. Supongo que podría escribir sobre las personas, y sobre lo malas, malísimas que son, y bla bla bla, pero ahora no me apetece, pese a que no tenga otra cosa mejor que hacer. Ahora mismo se me acaba de pasar por la cabeza el ponerme a escribir la idea que estaba pensando escribir hace ya unos días, pero mejor no, la verdad es que no me apetece. Ahora me apetece escribir en forma de desahogo y si, lo voy a subir al blog. ¿Por qué? pues porque me gusta que me lean, y lo reconozco.No quiero ser como esas niñatas que se hacen un blog con la bandera londinense y suben fotos suyas con gafas enormes y con retoques de luz en las fotos en cuestión que dicen eso de "yo escribo para desahogarme, me da igual si no me lee nadie". Ahora yo pregunto ¿Hay alguien que,de verdad, se crea eso? En serio. Me pregunto si habrá alguien que lea el blog de estas muchachas y piense: "Pobre, necesita desahogarse. ¡Ánimo chica!". No lo creo.
Todos los que subimos trabajos a Internet es para que nos lean, creo que eso es obvio. Si fuera como desahogo, lo escribiríamos y lo dejaríamos olvidado en un rincón de nuestro ordenador o carpeta esperando a ser releído por la misma persona una y otra vez para aclarar ideas y poder pensar con más claridad al día siguiente.

Creo que voy a dejar de escribir para tumbarme en la cama. Tal vez toque un poco la guitarra. El caso es que, si no me llama nadie, no pienso salir. Estoy harto de preguntar para dar una vuelta a más de 15 personas distintas y que todas me pongan excusas.