Todos los textos que se muestran en este blog son originales, y creados por Daniel Montes, administrador y creador del blog. Si ves cualquiera de estos relatos o textos en otra página que no sea esta, NO pertenecen a esa persona, y significa que han sido copiados.
Si te enteras de que alguien está usando los textos de este blog como si fueran de su propiedad, te ruego que me lo notifiques para tomar las medidas oportunas. ¡Gracias!

Sígueme por correo electrónico.

martes, 16 de septiembre de 2014

He vuelto a soñarte.

Hoy te he vuelto a ver en mis sueños. Tan inocente, tan blanca, tan pura como siempre, tan real, tan sentida, tan evocadora. He podido notar tu cálido abrazo y tu desprecio al mismo tiempo, esas suaves palabras de odio hacia mí, esa mirada dudosa, fría, distante, pero que tanto me llena de vida. Esa vida que nos prometimos, la he sentido y la he deseado mientras dormía. La he acariciado en sueños. Te he acariciado en sueños.
Con gran dolor noté cómo me apartabas la cara al intentar darte un beso, cómo te acurrucabas en la cama pidiéndome entre llantos que no te molestara, que te dejara en paz. Nada más placentero que tu voz, repleta de falsedad y miseria rebotando en mi cerebro una y otra vez, una y otra vez, una y otra vez. Mataría por volver a escuchar tu voz tan nítida, tanto como en el sueño. Lloraste con furia, y cada fría lágrima resbalando por tu mejilla era un pozo sin fondo que emanaba calor, incrustado en lo más profundo de mi ser. El conformarme con tu llanto, con tu odio, con tu dolor, con tu rencor, con tu ira… era todo lo que necesitaba porque, por fin, he vuelto a soñarte. 
Soñé cómo me mirabas con los ojos enrojecidos, con la cara sangrante, con las manos vendadas, con el corazón roto, con los ojos llenos de tristeza y de pena. Soñé cómo sonreías con esa boca que tanto me hizo soñar en su tiempo y que sueño por fin ahora, soñé que te soñaba sonriéndome de nuevo, que nuestras bocas se juntaban mientras llorábamos desconsolados. Te soñé haciéndome daño, y volvería a repetir ese sueño mil veces, pasaría la eternidad durmiendo con tal de poder ver tu rostro de nuevo, aunque fuera en esa realidad onírica. Pero me calmaba, las pesadillas se fueron por fin, porque tus malas palabras, tu desprecio y tu vehemencia sueñan conmigo. No es pesadilla soñar con tu muerte, porque es a ti a quien sueño, es tu imagen, tu reflejo. Tu cara ensangrentada, tu cuerpo amoratado, aunque fuera, mataría por soñarlo
.
Hoy te he vuelto a ver en mis sueños, tan real, tan clara. Sentí en unas horas todo lo que me hiciste sentir en unos meses. Todo junto, devorando mi madrugada, recibiendo al amanecer como se merece, con lágrimas y con desesperación, con la noche cayendo como caía tu recuerdo por el falso olvido. Como pretendió caer, pero como al final no cayó.
Hoy he vuelto a soñarte, con los ojos vendados, con la boca cosida, con los oídos taponados y con esa expresión tan sincera, tan amable, siempre. Mientras soñaba, creí quererte de nuevo, creí poder engañarme hasta el punto de odiarte. Soñé que podría escribirte, remoloneé en la cama nada más despertar, empapado en sudor y en lágrimas, deseando que no hubiera sido un sueño, que tus malos modos, tus insultos, y tu descorazonada desidia siguieran a mi lado al abrir los ojos. Poder mirar ese odio de nuevo, poder sentir ese frío devorando mis pupilas de nuevo, poder sentir esa presión en el pecho al dolerme tu ausencia.


Mataría por volver a soñarte aunque fuera un segundo, como moría cada noche por seguir soñándote tiempo atrás.

3 comentarios:

  1. Magnífico, todo un deleite, después de semanas acosando tu blog en busca de nuevas lecutras, he encontrado lo que buscaba, felicidades.

    ResponderEliminar
  2. Me encanta lo bien que escribes, y este texto me ha enamorado.

    ResponderEliminar