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jueves, 10 de junio de 2010

O fortuna

La gente comienza a entrar al mejestuoso teatro. El escenario se alza en forma de semicírculo en la parte delantera del inmenso salón. Las butacas se apilan en forma de escalera de forma ascendente conforme se alejan del escenario. Una cortina negra de tamaño inmenso cubre la parte de atrás del proscenio.

Se empieza a llenar la sala. Más de 2.200 personas se sientan en los palcos, en las butacas, y preparan sus oidos para una orgía de sensaciones.
Todo en silencio, las luces apagadas, y se escucha el ruido de la cortina abriéndose, dejando ver detrás suyo a más de 500 coristas. Al fin comienza:

"¡O Fortuna!"

La sala se llena de vibraciones y los ígneos punzones sonoros penetran en los tímpanos de todos y cada uno de los asistentes. La gente permanece atónita ante tal magestuosidad vocal, con los ojos como platos.

"¡Velut luna!"

De momento, la impresión de la gente permanece sosegada, sólo aguardan el momento que espera oculto entre las gargantas de los coristas para atacar al público con su magnificiente voz.

"¡¡¡Statu Variabilis!!!"

Al fin el ambiente se calma. Y la orquesta comienza con su enérgico piccicato. La melodía inunda los pulmones de los concurrentes. El sonido viaja por el aire, sube al techo del secular teatro en el que se encuentran, y con gran fiereza emprenden un picado desde lo alto, impactando en los oyentes haciéndoles que se agarren a los asientos.

La melodía continúa, y las voces susurran la canción.

"Semper crecis..:"

El ambiente vuelve a tensarse. La entrecortada melodía de los contrabajos y las violas eriza el vello y hace apretar los dientes.

Nada más que desconcierto en el ambiente. ¿Qué pasará?

"Vita detestabilis, nunc obdurat, et tunc curat, ludo mentis aciem..."

Al fin, todo está preparado. Es inminente, la última estrofa antes del sumun.

"Fero tui sceleris..".

Y de repente, los gritos vuelan por el aire. El público se ve obligado a abrir los ojos y a apretar los dientes. Agarran los reposabrazos de sus asientos, y algunos incluso cierran los ojos. Todo eso después del sobresalto producido por la explosión sonora de la escolanía. Muchos han saltado de sus asientos, y han abierto la boca antes de poner en tensión sus dentaduras.

"¡¡Sors Salutis!!" "¡¡Et Virtutis!!" "¡¡Michi nunc contra-a-ria!!".

La increíble potencia vocal de los cantantes hace retumbar el teatro. Y algunas lágrimas comienzan a brotar de sus ojos. La magnificiente y solemne pose de los coristas se suma a la ingente cantidad de ondas sonoras que golpean sin piedad los oídos de todos los presentes. El teatro se convierte en una bomba sónica con el potencial para cambiarlo todo. La fortuna, puede cambiarlo todo. Todo, y a todos.

4 comentarios:

  1. Hay cosas que no te gusta leer, por lo que veo, ¿eh?

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  2. Hay cosas que en ciertos textos son del todo improcedentes, por lo que puedes comprobar, ¿eh?

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  3. Hombre, ¿dónde quieres que te lo ponga?

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  4. QUIEN ES EL RETRASAO DE LEER ESA MIERDA

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