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domingo, 16 de mayo de 2010

En la soledad espera, y en la soledad escribe.

Un par de amigos, una chica y un chico, pasean por un parque de forma natural una céfira tarde de mayo, hablando de sus cosas.
El chico, de piel marrón oscura y pelo rizadísimo, pegado a su cabeza cual res merina, agarra de la mano a la chica, y los dos se sientan en un banco del parque.
Él le acaricia la cara y acercan sus bocas. La mirada verdosa de la chica se ve tapiada por los párpados, que se cierran para sentir el beso. Sus bocas se muerden y se saborean, y sus cuerpos se acaloran. Una brizna de viento masajea sus rostros, y enfurece el pelo de ella, que se enmaraña sobre la cara, incomodándoles, de modo que el muchacho prefiere besar el cuello de ella. Agacha su cabeza, mientras la chica alza la suya, y se muerde el labio inferior, respira fuerte, muy fuerte.
Notan que la situación se les va de las manos, así que él decide intervenir atrevida e ilícitamente, pues es mayor de edad, y la inocente locuela a la que está besando y manoseando sólo tiene 15 años.
-¿Seguimos en mi casa? – pregunta él, descarado.
Después de 5 minutos andando a paso ligero, llegan al portal del bloque de pisos donde vive el chico negro, y sin más dilación, suben las escaleras corriendo, con las ganas corriendo por sus venas.
Se encierran en su habitación. Él se quita la ropa, y ella responde en idénticos términos. Besos, caricias, abrazos, tequieros que vuelan y gemidos casi guturales ofrecen una lasciva escena digna de ruborización.
Ella, encima de el cuerpo poderoso y torneado de él, se mueve sensual, incitando a la perversión, y él sujeta su cintura como si de una guitarra se tratara.
Supuran hormonas adolescentes por todos sus poros, mientras la inocencia de la chica se escapa por el miembro poderoso y viril del joven, pero disfrutan aún así.
Sus cuerpos chocan en un acuerdo tácito de lujuria, y el clímax se acerca.

Caen rendidos a la cama. Silencio, sólo se oyen las fuertes respiraciones y los pequeños atisbos de gemidos que quedan aún en el aire cargado de esa habitación.
- Ni se te ocurra encoñarte de mí – Comenta ella, sabiendo el mal que acaba de cometer, liberando la caja de Pandora de los sentimientos rotos de otro joven que espera que le llame para hablar con ella, y decirle que le quiere.
Un joven, aguarda solo y taciturno en su habitación, mientras ella disfruta de la compañía y la potencia sexual de un moreno alto y atlético. El chico solitario come helado delante de una pantalla que, desde hace mucho tiempo, es su única compañía.
Derrama abundantes lágrimas, y espera para poder hablar con ella, sin saber que no hablaría con la misma persona, sino con un súcubo impuro, vencido ante las tentaciones de la carne. Sin saber que todo lo que ha llorado por esa persona sólo sería el comienzo. Sin saber todavía, que va a sentirse humillado, que va a sentirse triste, que va a sentirse apenado, que va a sentirse mal, muerto, ahogado, mutilado de brazos y piernas, ciego, sordo, y mudo. Sin saber que el cielo se le caerá encima provocándole épicos llantos y sollozos. Aguarda llorando, en silencio.
En la soledad espera, y en la soledad escribe.

2 comentarios:

  1. Te agregé al tuenti por tus textos así que ahora que tengo blog no voy a ser menos jaja

    No sabía yo que se te daban tan bien textos de otra temática diferente a la que sueles escribir, me ha gustado ;)

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  2. Si que es cierto que hay estilos que se me dan mejor que otros por su sencillez, y por la libertad que me permite su campo semántico. Por eso me gusta tanto escribir sobre miedo, guerra, injusticias, maldad, y todas esas cosas, porque como hay más (por todas partes) tengo mucho más campo para escribir. Pero en general me encanta la literatura, jugar con los puntos de vista, etc, por lo que si me pongo y me concentro puedo escribir sobre casi cualquier tema. ^^

    Me alegra que te guste

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