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domingo, 9 de mayo de 2010

Las apariencias engañan. Parte 2 (otro contexto)

Entró en la consulta y se sentó en el diván.
El psiquiatra, con el que ya llevaba 4 años, no se sorprendió al ver sus ojos hinchados por los sollozos que habían entristecido tan paupérrima existencia.
-Bueno… Cuéntame, ¿qué te trae otra vez por aquí?.
La voz aflautada del psiquiatra le relajaba bastante. Y sentía comodidad a su lado, alguien con quien poder desahogarse sin temor a represalias.
-No puedo más.. Cada vez que intento hacer algo bien me sale todo mal, y se enfada conmigo.. me insulta, me ningunea, me humilla.
Hablaba levantando las manos, y con la voz temblorosa, intentando no llorar. La adversidad le podía, y necesitaba contarlo todo. Continuó su relato:
-¿Sabes? Cuando llego a casa de trabajar y le digo que le quiero, sólo me dice que me calle y que no le interesa. Comemos en silencio y me hace el vacío. Cuando intento hacer algo que le agrade sólo recibo insultos. Le hago regalos y los tira a la basura. Y… empiezo a tener miedo.
-Bueno, sabes que eres la persona con más fuerza de voluntad que conozco, y que me alegro de que tengas el valor de venir a contarme todo. ¿Sabe que comentas esto conmigo?
-No, no sabe nada. Imagínate que se lo cuento.. Es capaz de… de.. no sé…
El psiquiatra vaciló.
-¿Qué temes?¿Qué es lo que te preocupa?
Comenzó a llorar. No podía soportar la presión, y las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos tristes. Mientras intentaba tranquilizarse, comenzó a escupir convulsas palabras.
-Tengo miedo de lo que pueda pasarme físicamente. Mi mente ya la ha destruído, así que tengo verdadero temor de lo que pueda pasar.
-Eso no debería preocuparte, ya que tu complexión física es más completa que la suya. ¿No?
-¿Y qué? Puede coger un cuchillo y matarme mientras duermo. O puede echarme arsénico en la comida. O incluso podría pagar a alguien para que lo hiciera.
El psiquiatra no se inmutó ante tamañas acusaciones, pero preguntó:
-¿Le ves con una mente tan malvada como para hacer algo así?
-¡Mírame! – Se señalaba con las manos, y se miraba de arriba abajo, de los pies al pecho (lo que alcanzaban sus ojos hechos fuente) – Me ha convertido en la desgracia personificada. Cuando me casé soñé en ser feliz, en tener dos hijos y un perrito, con una casa en el campo, y poder ir los domingos a comer a casa de mi suegra. Quisiera que al llegar a casa y que me abrazara, que me preguntara qué tal el día, y que cenáramos juntos enfrente de la chimenea para luego tumbarnos en un inmenso sofá para ver el crepitar del fuego reflejado en nuestras pupilas mientras acariciamos el pelo de nuestros hijos dormidos…
-Eso es muy bonito, pero debes llegar al mundo real para poder superar tus problemas. ¿Por qué no lo denuncias?
-¿Crees que me harían caso?
-¿Y por qué no?
Dudó antes de hablar, pero al final encontró las palabras adecuadas para seguir llevando esa conversación con entereza.
-Hay muy pocos hombres maltratados.
-Y muchas mujeres más crueles de lo que nos imaginamos Bruno, pero eso no puede ser óbice para que no te atrevas a denunciarle. Ella se lo merece.
Se levantó del diván y se secó las lágrimas. Inspiró. Le dio un abrazo a su psiquiatra, y después de 5 minutos de arenga, como si de un Marine en plena zona de guerra se tratara, salió de la consulta, con su pecho y su valor por delante, dispuesto a cambiar su vida, su triste y maltratada vida.

8 comentarios:

  1. Reconozco que esto puede pasar, algunas mujeres son muy crueles y no se le da suficiente visibilidad a estos casos pero la gran mayoría de los casos de maltrato son de hombres a mujeres.
    Sobre tu encuesta, ¿sabes que a partir de los 13 años se pueden tener relaciones sexuales consentidas, sin ser un delito?
    Si no, la cárceles estarían llenas de "pederastas" de 19 años por haber "abusado" de chicas de 17.

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  2. Anónimo, voy a obviar que no te atrevas a decirme quién eres, porque llevas mucho tiempo siguiendo este blog y comentando en la página en cuestión, así que sobre eso no diré nada.

    Y de eso se trata el texto, de decir que también hay hombres maltratados, y también lo pasan realmente mal, no hay que ser tan feminista y hay que barajar todas las variantes de un asunto para hablar de él. CLARO que se que la mayoría es de hombres a mujeres, no soy imbécil.

    PD: Imagínate que tu hija de 13 años se está tirando a uno de 19. NI PUTA GRACIA. Estoy en contra totalmente, los menores con los menores, y los mayores con los mayores. LLámame antiguo

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  3. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  4. Evidentemente no tiene ninguna gracia, pero se quiera o no, es legal. Por cierto a este blog le hecho un vistazo de cuando en cuando, lo que pasa es que me sale automáticamente anónimo, me gustaría poner Ziost pero mi nombre real es Julia.

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  5. Me ha salido duplicado el comentario. ¿Podrías borrar uno? Gracias.

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  6. Según la ley, es pederastia todo acto que comprenda de una mayor de edad manteniendo relaciones con un menor, incitándole a las mismas, u ofreciéndole actos ilícitos. PUNTO.

    No lo digo yo, lo dice la ley

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  7. ¿El diván no es para los psicólogos? Cuidado que hay una diferencia grande, el psicólogo no es médico y el psiquiatra si.
    Lo digo porque, al menos según este texto, lo que estás relatando es una consulta a un psicólogo, un psiquiatra jamás atendería algo así como "consejero" , ya que su función es la de un MÉDICO especializado en LOS PROBLEMAS MENTALES.

    PD: ¡Sigue adelante!

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