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miércoles, 15 de septiembre de 2010

Me contaron una vez...

Una profesora me contó una vez una experiencia, una breve y pequeña anécdota que le ocurrió en la facultad.

En el último examen de la última asignatura que necesitaba para aprobar, le cayó un 4'9. Ella, ofuscada, fue a ver al profesor que le había puesto esa nota, y le pidió que le aprobara, que no merecía perder todo un curso por sólo una décima, ya que de 4'9 a 5, únicamente hay una décima de diferencia.
El profesor, taxativo e impasible, dijo que un 4'9 era un suspenso, y un 5 un aprobado, y si ella no cumplía los requisitos necesarios para obtener dicha nota, no merecía aprobar.
Todo por la sencilla razón (decía el profesor) de que si sólo hay una décima de diferencia entre el 4'9 y el 5, y apruebas, te aprobaría con un 4'9. Y entonces vendría el del 4'8, y me diría que por qué a la del 4'9 le apruebé, y a él, que sacó un 4'8 y que sólo hay una diferencia de una décima hasta la nota que anteriormente había aprobado, le había suspendido, y entonces tendría que aprobarle también on un 4'8.
Pero después vendría el del 4'7, y exigiría un aprobado, ya que anteriormente había aprobado a otro alumno con un 4'8, y sólamente hay una décima de diferencia.

La razón de todo esto es disciplina. Siente la rabia que sentí yo al ver que no lo dabas todo por aprobar, al ver que no exprimías al máximo todo tu potencial. Porque para un alumno es tan doloroso suspender por una décima, como es para un buen profesor tener que suspender a uno de sus alumnos.

Nos veremos en Septiembre

1 comentario:

  1. No sientas rabia: no se llama "potencial". Se llama mediocridad. Aplícate el cuento (desde octubre, así te ahorras presentarte en septiembre).

    PD. Creo que voy a empezar a seguir tu blog asiduamente. Fascinante.

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