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viernes, 22 de abril de 2011

Aquella tarde de Abril

Una ilusión en espera, impaciente por reencontrarse con la virtud de su existencia, y allí llega. Surcando la vía metálica, se para frente a frente con su ilusión, y se abrazan, lágrimas de felicidad corren a su encuentro y suscitan un ambiente cálido y agradable. Sus rostros se rozan, sus labios se juntan y un corazón mutuo late desenfrenado entre los dos, uniendo almas.


"Siente lo que yo siento, amor mío, mira más allá del placer sexual. No pienses en lo carnal, olvida tu vida terrenal y siénteme. Olvídate de mi como persona física, sal de esa cárcel de piel y huesos y encuéntrate conmigo al otro lado. Juntemos las manos desnudas de nuestras almas entrelazando los dedos. Sintamos el calor de nuestros corazones abrazarse y perderse en la niebla que desprenden nuestros cuerpos acalorados. Fundámonos en una sola persona para sentir el amor que nos tenemos. Que salga toda la pasión ardiente de nuestro cuerpo y nos junte en un único ser capaz de sentir amor. Puro amor, la esencia de su poder. No pienses en el sexo como forma de placer, al menos no ahora. Piensa en él como forma de unión a un ser superior para nosotros. Como un portal a una nueva dimensión en la que sólo existimos tú y yo. Que nuestros corazones latan al mismo ritmo, que se sincronicen y su fuerza se escuche hegemoniosa en todo el universo. Que hasta las estrellas se ruboricen al notar cómo nos sentimos. Busca en tu interior, ese alma pura y bondadosa que todos, muy en el fondo, tenemos dentro, y compártela conmigo. Unamos nuestras almas en una comunión pecaminosa que nos junte para simbiotizar nuestra existencia. Mírame a los ojos y deja que tu mirada penetre en mi, busca en tus sentimientos y busca más allá de lo carnal."


Sudor, uñas, espaldas marcadas, y un reencuentro especial. Un sentimiento etéreo más allá de la realidad. Evoca fuerza.
Por fin nuestros cuerpos se abrazan y se niegan a separarse, se preguntan por qué, por qué de nuevo. Saben que el reencuentro está próximo, pero la sensación de tristeza es inevitable, y se vuelven a abrazar. Y el corazón neutral que revitalizaba a ambos vuelve a latir. Y la sangre vuelve a fluir, como el tren en las vías que aleja dos almas gemelas que, a pesar de la distancia, se seguirán amando eternamente, incluso más allá de donde no hay nada.

2 comentarios:

  1. Mr.D:
    Me ha gustado bastante su texto, por lo cual le animo a seguir en ello. No se le da mal, no cabe duda.
    Le insto e imploro a su magnánimo cerebro que siga escribiendo a la manera en que a fecha de hoy lo hace.
    También le aconsejo que a nosotros, sus aférrimos lectores no nos deje pendientes de mayor espera en referencia a la hilarante historia del teutón Gerald y sus pesquisas por arrancar la tan ansiada declaración...
    Sin mas, volverle a saludar y por supuesto invitarle a volver a experimentar el fragor del combate en los campos de batalla, asi como a escribir mas en cuanto al tema bélico, como es de esperar en alguien de su calidad.
    Ahi quede esto para que usted reflexione su temática y tenga en consideración dedicarle algo a uno de sus lectores y amigos,

    Cordialmente:
    A.Gomegu

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  2. MR. A.Gomegu:

    No tenga la menor duda que sus ansias de lectura bélicopolítica quedarán saciadas a la mayor brevedad, en cuanto mis musas vuelvan para traerme mi tan ansiada golosina llamada inspiración.
    Su texto ha llenado mi corazón y mi alma de ilusión, pues es agradable comprobar como las viejas amistades tan acérrimas como el diamante en una roca todavía recuerdan los momentos de barro, proyectiles silbando los oídos a toda velocidad, y la amistad.
    Será un placer continuar la historia del general Gerald, sobretodo si entra en mi conocimiento que vuesas mercedes dignáranse a leerlas.

    Atentamente y siempre suyo:

    Mr. D

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