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jueves, 31 de marzo de 2011

Nadie, ni siquiera alguien.

Una tarde de verano, alguien hizo algo. No puedo decir qué porque sería causar mucha polémica, pero ese algo llegó a oídos de alguien, y el otro alguien se asustó demasiado porque el alguien anterior hacía cosas que no se pueden decir por si causan mucha polémica.


Tal fue así, que yendo por una calle de una ciudad que no se puede decir por si los exmilitares albanocosobares o los conspiradores musulmanes de la Yihad, descubren mi dirección IP, y me bombardean la casa, o algo peor, paseaba el primer alguien, sin saber que lo que hizo lo sabía el otro alguien (llámemosle alguien B). En cierto modo, alguien B, sabía que alguien trataría de ocultarse en algún sitio, pero ese sitio era desconocido por alguien B, y paradójicamente, más también por alguien. ...


...Alguien pensó algo, eso está claro, pero el sitio donde alguien se escondería de alguien B no sería, ni mucho menos, ese sitio que alguien piensa. Porque lo que hizo alguien no es ni comparable a lo que alguien B, C, o X, pudo llegar a hacer.


Después de largo tiempo entre escondrijos en algún sitio pensado por alguien, alguien B pensó en lo que alguien pensó el día que hizo algo en una ciudad (o no), cuyo nombre desconocemos, ya que nadie nos los dice (nadie o alguien, no vaya a ser que me encarcelen).


El caso es que alguien parecía nadie de lo poco que hizo, y nadie parecía alguien B de lo muchísimo que había pensado en lo que alguien hizo, pero que en realidad no hizo nadie, osea, alguien.
Vamos, que después de la confusión (o no), alguien B no se dignó ni a disculparse ante nadie, ni ante alguien. Así que alguien debió de hacer algo para que nadie se disculpara, pero nadie se disculpó, así que problema resuelto.




La cuestión es que así tendremos que escribir en un futuro para que no haya peleas, reproches, polémicas, ni problemas de índole similar, manda narices.

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